h1

A la Memoria de Tomás Guido

diciembre 16, 2008

El cuerpo de Tomás Guido permaneció guarecido en el cementerio de La Recoleta hasta el año del centenario de su fallecimiento, hace 42 años. En una tumba con apariencia de refugio de montaña, de gruta patagónica. Sólida, resistente, humilde. Una cueva sencilla que, por su originalidad, contrasta con las fastuosas estatuas que decoran los mausoleos vecinos.

Una morada modesta para un vecindario compuesto por tan prestigiosas personalidades, cuyas tumbas han pretendido trascender en idéntica sintonía. Los familiares y amigos de Luis María Campos, Juan Bautista Alberdi, Juan Manuel de Rosas o Adolfo Alsina no repararon en gastos a la hora de diseñar el lecho de muerte de sus distinguidos parientes.

dscn1076

En 1966, en conmemoración a los cien años de su muerte, sus restos fueron trasladados cerca de los de su amigo, José de San Martín, en la Catedral de Buenos Aires. La Recoleta había sido el lugar que para su reposo habían elegido su mujer María del Pilar Spano Ceballos, y sus cuatro hijos: José Tomás, Daniel, María del Pilar y Carlos.

Fue su hijo Carlos Guido Spano, reconocido poeta de la corriente del romanticismo argentino, quien construyó la tumba de su progenitor. Una creación simple y a la vez tenaz. Atinado homenaje para un hombre que desde joven colaboró en la defensa de Buenos Aires ante la amenaza de los invasores ingleses, a principios del siglo diecinueve.

Tomás Guido es conocido, sobre todo y entre otras cosas, como el cronista de la Revolución. Sus 78 años, destinados al logro de objetivos políticos y militares de índole revolucionarios e independentistas, gozan de merecido descanso, que si bien se supone eterno, casi duplican el tiempo que vivido por el prócer.

Hijo de padres comerciantes, abandonó sus estudios por dificultades económicas y optó por la carrera militar tras los pasos de Moreno, Belgrano y San Martín. Dotado de admirable habilidad diplomática logró reconocimiento de Rivadavia, Rosas y Urquiza, quienes solicitaron sus servicios como ministro de Guerra o de Relaciones Exteriores.

“Memoria” es el nombre con que bautizó su trabajo surgido a partir de sus conversaciones con San Martín en Córdoba. Estrategias de la campaña, planes militares, sueños de independencia. Memoria, también es la capacidad de recordar, ante el avance del tiempo, la historia de un hombre, un pueblo o una nación.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: